“Aguazul” — agua azul — es como se ve el Pacífico al primer rayo del sol.
Cocinamos la tradición marina con la que se crió el chef — Sinaloa y Nayarit en el plato, la frontera en el sazón. Cítrico, sal, ahumado, un poco de chiltepín.
Lo frío se corta el mismo día. Lo caliente sale del pase en noventa segundos. Las torres salen altas porque la comida tan fresca merece verse antes de comerse.
El menú y la sala son bilingües. Aguazul es de esos lugares donde la mesa de al lado celebra una graduación en dos idiomas a la vez.



















